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REFLEXIONES SOBRE ESTÉTICA
Con contadas excepciones, al conflicto colom- masivos, configuran lugares donde queda temporal- Y VIOLENCIA EN COLOMBIA
biano se le ha estudiado a partir de sí mismo y en mente suspendido el estado de derecho y las vícti-sí mismo, lo que ha dado por resultado un volumen mas son reducidas a cosas. En estos, el poder lo ejer- María Victoria Uribe
considerable de información y documentación que cen señores de la guerra, que para el caso colombi- (Antropóloga, Universidad del Rosario, poco se conoce por fuera del país y que rara vez ha ano son paramilitares, guerrilleros y demás bandas entrado a formar parte de las discusiones académi- criminales, quienes dominan los espacios del terror cas globales. En efecto, son muy pocos los estudios y hacen desaparecer la distinción entre combatien- Las preguntas más interesantes respecto al suf- que ubican el caso de la violencia colombiana y sus tes y no combatientes. rimiento social surgen en los intersticios entre dis- efectos en el contexto y en la discusión global so- Desde hace más de treinta años en Colombia se ciplinas como la antropología, el psicoanálisis y la bre el tema. 1 Por otro lado, y con miras a insertar viven de una manera simultánea y casi ininterrum-crítica cultural y en encuentros fortuitos con ar- la discusión del conflicto colombiano en discusiones pida al menos dos guerras. La primera de ellas co- tistas, homicidas y perpetradores. Como aquel fu- globales acerca de las guerras contemporáneas y sus menzó hacia 1980 y tuvo su momento más crítico gaz encuentro que tuve una tarde con un asesino a secuelas, resulta pertinente tomar en consideración durante la década de 1990 cuando gobiernos e insti-sueldo quien antes de comenzar mi interrogatorio el texto de Achille Mbembe sobre "Necropolítica."2 tuciones fueron atacados frontalmente por el cartel me dijo lo siguiente: "Yo quisiera tener dos cora- De tan interesante artículo me interesa retomar el del narcotráfico de Medellín. Dicha guerra se libró zones, uno para tratar con la gente buena y otro concepto de "estados de excepción" utilizado por principalmente en las grandes ciudades y dejó a su para tratar con la gente mala, esa que no tiene en- Mbembe para referirse a aquellos espacios donde paso incontables muertos, entre ellos tres candi- emigos y es peligrosa porque traiciona". Una lógi- quedan suspendidos los derechos y no operan las datos presidenciales, varios ministros de Justicia, ca, en principio, ininteligible para una persona que instituciones, un concepto muy parecido al de los operadores judiciales, intelectuales de izquierda, como yo cree tener un solo corazón; sin embargo, "espacios del terror" utilizado por el antropólogo jueces y fiscales, dirigentes sindicales, periodistas, explica muy bien porque en sociedades donde los Michael Taussig para referirse a los abusos y atroci- defensores de derechos humanos y ciudadanos que delincuentes son católicos creyentes, y tal es el caso dades de las prácticas de la cauchería en Colombia. 3 murieron abatidos por las balas y las potentes bom-de México y Colombia, la única manera de circular En lo que respecta al conflicto colombiano, conside- bas del narcotráfico. Los carteles de Cali y Medellín entre la legalidad y la ilegalidad es evitando que ro útil el concepto de Mbembe en tanto muchos de fueron desmantelados y posteriormente se han visto colisionen el bien y el mal que cada quien lleva por los espacios de la muerte en Colombia, tales como reemplazados por micro-carteles que actúan en la dentro y teniendo bien claro quiénes son los amigos masacres, tomas sangrientas a pueblos y secuestros sombra, sin enfrentarse al Estado, en alianza con los y quienes los enemigos. A partir de allí entendí que diferentes carteles mexicanos.
se puede ser asesino cruel y devoto practicante de 1 Algunas publicaciones se ocupan del tema colombiano La otra guerra tiene muchas aristas y se conecta manera simultánea, siempre y cuando la cultura lo en el contexto de discusiones más amplias. Véase, por con la primera debido a que los actores armados permita. Me viene a la memoria un texto de Zizek ejemplo, Apter, David, Ed. The legitimation of violence. que la protagonizan también se nutren del narcotrá- United Nations Research Institute for Social Development; quien parafraseando la parábola de Chuang-Tse y la McMillan Press, London, 1997.También véase Francisco fico. Esta segunda guerra comenzó a mediados del mariposa, que es también una de las referencias de Ortega, Ed. Veena Das: Sujetos del dolor, agentes de siglo XX, no ha terminado aún y gira alrededor del Lacan, hace referencia a un profesor burgués tran- dignidad. Instituto Pensar Universidad Javeriana y CES problema de la tierra pues, a diferencia de México, quilo, bondadoso y decente que, por un momento, Universidad Nacional; Bogotá, 2008.
en Colombia nunca se hizo una reforma agraria sueña que es un asesino. En Colombia los asesinos 2 Véase Mbembe, Achille. "Necropolitics" Public lo que se traduce en el monopolio sobre la tierra sueñan, con frecuencia, que son personas decentes. Culture 15(1): 11–40; Duke University Press, 2003.
por parte de unos cuantos. La confrontación tiene 3 Véase Taussig, 1991.
REFLEXIONES SOBRE ESTÉTICA Y VIOLENCIA EN COLOMBIA
como protagonistas a las fuerzas armadas estat- en día son dominadas por los carteles de la droga, gobierno del presidente Santos intenta saldar la ales, a dos grupos guerrilleros, las Fuerzas Armadas Los Zetas y los grupos paramilitares.
enorme deuda que el país tiene con las víctimas Revolucionarias de Colombia FARC y el Ejército de No conozco cuales serán las dimensiones de los del conflicto y con los campesinos desposeídos, en Liberación Nacional y a los grupos paramilitares. escuadrones de la muerte en México pero si puedo medio de amenazas y asesinatos selectivos de lí-Es una guerra irregular en la cual los grupos guer- afirmar que los paramilitares colombianos, reuni- deres y liderezas. La Ley de Víctimas y Restitución rilleros han tenido una estrategia centrada en los dos bajo la sigla AUC y actuando en alianza con sec- de Tierras se ha convertido en la prueba de sangre ataques a estaciones de policía y puestos militares, tores del Ejército, conformaron un cuerpo armado acerca de si es posible contener a los terratenientes, con armas no convencionales, y el posterior replieg- compuesto por 34 estructuras y cerca de 34.000 ganaderos y empresarios agrícolas que acuden a mé- ue a las montañas. Las estaciones de Policía están combatientes, cometieron 1755 masacres, 36.000 todos violentos y expeditos de acumulación de capi-situadas en el centro de los pueblos y por ello en ciudadanos fueron víctimas de desaparición forzada tal o si, al contrario, ellos volverán a imponer su ley estos ataques con cilindros de gas, acondicionados y, según la Fiscalía General de la Nación, hasta el mediante el asesinato de los campesinos a quienes como morteros, mueren muchos civiles a manos de momento se les han imputado 178.000 homicidios.4 el gobierno les restituya sus tierras. Suponiendo que la guerrilla. A su vez, y como respuesta al accionar Los paramilitares consolidaron su imperio a costa después de los cuatro años del gobierno Santos se guerrillero, los paramilitares, con la anuencia de del desprestigio de una guerrilla que se acostumbró logren adjudicar dos millones de hectáreas, sus al-militares activos y retirados, han ejecutado innu- a la quema sistemática de pueblos, al secuestro, al cances serán modestos si se los compara con los 6 merables masacres donde han muerto civiles con- robo de ganado y a la extorsión, lo que facilitó el re- millones de hectáreas que les fueron despojadas a siderados auxiliadores de la guerrilla. clutamiento de simpatizantes y adeptos a la causa los campesinos en todo el país. Esta expropiación de Tanto paramilitares como guerrilleros de las paramilitar. El accionar de las AUC se centró en tierras a sangre y fuego semeja una reforma agraria FARC cobran impuestos a los productores y comer- la expulsión violenta de campesinos considerados pero a la inversa y en beneficio de unos pocos.
ciantes de cocaína y participan activamente del com- como presuntos auxiliadores de la guerrilla y en la Aunque en Colombia la crueldad, la sevicia y la fal- ercio de estupefacientes, recursos que invierten en la usurpación de sus tierras. Debido a este proceder, ta de compasión por el otro han sido las característi-compra de armamento; ambas guerrillas y paramili- Colombia tiene cerca de cuatro millones de des- cas predominantes, y muchas víctimas no alcanzan tares han recurrido al saqueo de oleoductos y poli- plazados internos que sobreviven en medio de la a nombrar lo que les ocurrió, comparativamente ductos, así como a la implementación de prácticas pobreza y el desarraigo en tugurios de las grandes con el Holocausto, la Esclavitud o el Apartheid6 la delincuenciales como la extorsión y el secuestro. En ciudades. La estrategia de expulsar a la población ha escala es definitivamente otra. Aunque es innegable su fase actual la guerra del Estado colombiano con- sido liderada por terratenientes y empresarios del la existencia de crímenes de Estado en Colombia, tra la insurgencia se caracteriza por la recuperación campo e implementada por los paramilitares que las formas extremas de violencia en el país son de parcial del monopolio de la fuerza por parte de los han buscado consolidar corredores estratégicos que naturaleza fragmentaria y localizada. Con excepción militares y el repliegue táctico de las FARC a terri- faciliten el transporte de armas y estupefacientes así del exterminio de más de 3000 integrantes del par- torios selváticos colindantes con Venezuela y Brasil. como la expansión de sus dominios. tido político de izquierda Unión Patriótica, llevado a Me atrevería a señalar una primera diferencia con A partir de la reciente expedición de la Ley cabo por militares, paramilitares y narcotraficantes, México donde el Estado no ha tenido enemigos in- de Víctimas y Restitución de Tierras de 2012 5, el el espacio de la devastación en Colombia se circun- surgentes de consideración; el Estado mexicano, scribe a las localidades, a lugares discretos en los que hasta hace una década tuvo el monopolio de la 4 Datos tomados del portal de la Fiscalía de Justicia y fuerza y el control sobre el territorio nacional, ha ido Paz. Fiscalía General de la Nación, 2011.
6 Achille Mbembe "African modes of self-writing". perdiendo el dominio sobre extensas zonas que hoy 5 LEY 1448 DE 2011. Véase el link: http://www.
Public Culture 14 (1): 239-273; Duke University Press, The Salon: Volume Five cuales han sido asesinadas, mutiladas o desapare- paradójicamente se han vuelto cognoscibles".7 Este de Justicia y Paz son contradictorios. Por un lado, cidas miles de personas, a lo largo de los últimos es, a grandes rasgos, el resultado parcial de los evi- es innegable el empoderamiento de los movimientos cincuenta años. Estamos hablando de una violencia dentes vínculos de los paramilitares con las institu- de víctimas y la importancia que han adquirido los crónica, a cuenta gotas, que en la mayoría de los ca- ciones del Estado Colombiano. temas de la reparación y la memoria histórica en- sos no da lugar ni a duelos compartidos, ni a memo- tre los colombianos. Antes de la promulgación de la rias colectivas.
LA LEY dE JuSTICIA Y PAz Y EL PROCESO
Ley de Justicia y Paz nadie hablaba de víctimas en Pese a las profundas desigualdades sociales que dE JuSTICIA TRANSICIONAL
Colombia. Se trata, por lo tanto, de una nueva cat- existen en Colombia y a la presencia de un mov- egoría social que hoy ocupa un lugar central en los imiento importante de víctimas que consideran al Desde el siglo XIX en Colombia ha existido una pro- lenguajes oficiales. Las incontables víctimas anóni- Estado como el principal violador de los derechos pensión a la práctica casi ilimitada de la amnistía, mas que ha dejado la guerra ya no están entre no-humanos, la democracia colombiana no puede ser el perdón y el olvido; a ello debemos la desmemoria sotros, sin embargo sus familiares se han agrupado equiparada a una dictadura militar como las que rampante que impera entre los ciudadanos. Hoy, esa y sus voces conforman una subalternidad que tiene hubo en el Cono Sur americano durante las décadas tradición de impunidad y silencio se encuentra en la fuerza de una memoria desafiante desde la cual de 1970 y 1980. El Estado colombiano ha sido tradi- tensión con la creciente internacionalización de la confrontan las injusticias de las que han sido objeto. cionalmente un estado débil, con escaso control so- justicia que impone límites normativos y de toler- Son seres cuyo dolor hace eco a los planteamientos bre el territorio nacional, sin embargo está lejos de ancia social y ética a los modos rutinarios de hacer de Adorno y de Benjamin respecto a la historia como ser un estado colapsado pues cuenta con institucio- todo negociable, incluso el delito común y el crimen sufrimiento y a la memoria de los sufrientes como nes fuertes comprometidas con la construcción de organizado. Por ello la Ley de Justicia y Paz, promul- una dimensión subversiva de la Historia.8 Hoy por la verdad, la justicia y la memoria. En efecto, gran gada durante el primer gobierno de Uribe Vélez y hoy hay más de 380.000 víctimas registradas ante parte de la verdad acerca de las atrocidades de la sancionada por el Congreso en 2005 para juzgar los la Fiscalía que esperan ser reparadas por el Estado. guerra comienza a conocerse precisamente gracias a crímenes del paramilitarismo, marca un cambio im- Las víctimas de crímenes de Estado, que hasta hace instituciones como la Fiscalía General de la Nación, portante respecto a las amnistías anteriores al esta- apenas un año no eran reconocidas por el Estado co- la Procuraduría, la Corte Constitucional y la Corte blecer un proceso de justicia transicional con penas lombiano, hoy gozan de un mejor estatus respecto Suprema de Justicia y a las memorias recogidas máximas de 8 años para los delitos no indultables, al gobierno de Uribe Vélez quien desconoció fla-por organizaciones de víctimas y ONG's. La Corte siempre y cuando estos sean confesados por los per- grantemente sus derechos pues reconocerlas a el- Suprema de Justicia ha investigado la relación exis- petradores que se acojan a la ley. De los 31.671 com- las era aceptar que el Estado ha sido violador de los tente entre narcotráfico, paramilitarismo y corrup- batientes paramilitares que se desmovilizaron vol- derechos humanos. ción y ha llevado a la cárcel a un número creciente untariamente entre 2002 y 2010, únicamente 2700 Otro de los aspectos positivos del proceso de de congresistas, representantes, alcaldes y goberna- excombatientes fueron escogidos por el gobierno Justicia y Paz es que nos ha convertido a los colom- dores por sus nexos con la delincuencia. Los actos de para recibir las penas alternativas que estipula la bianos en testigos de un cúmulo inédito de revela-memoria propiciados por las diferentes organizacio- Ley de Justicia y Paz a cambio de la confesión de sus ciones públicas que emanan de varias fuentes. En nes han sido una pieza fundamental para ampliar crímenes. Son ellos quienes rinden sus testimonios primer lugar están las confesiones voluntarias de los el conocimiento sobre lo ocurrido, actos sosteni- y reciben, a cambio, penas alternativas muy leves. cabecillas paramilitares en las versiones libres, con- dos a veces por el estado y de forma permanente A seis años de iniciado el proceso, los resultados fesiones que le han permitido a la Fiscalía conocer e por las organizaciones de la sociedad. Como bien dice Beatriz Sarlo, "no hay Verdad pero los sujetos, 7 Véase Sarlo, 2005: 50-67.
8 Tomado de Luis Joaquín Rebolo, 2004.
REFLEXIONES SOBRE ESTÉTICA Y VIOLENCIA EN COLOMBIA
imputar más de 178.000 homicidios que no conocía paramilitarismo de nuevo cuño que está en expan- cometidos en Colombia lo hubieran ameritado, la la justicia ordinaria. Aunque las confesiones han re- sión y replica nuevamente las prácticas atroces de ley de Justicia y Paz no optó por una verdad judicial sultado ser verdades a medias, construidas a partir sus predecesores. Haciendo una analogía con México exaltada a la manera de los tribunales Nüremberg, de lo que el sujeto se permite o puede recordar, lo se puede decir que estas bandas delincuenciales re- Ruanda o la antigua Yugoslavia. Desde el tribunal que olvida, lo que calla intencionalmente, lo que sus cuerdan a Los Zetas pues están integradas por ex de Nüremberg verdad histórica y verdad judicial, destrezas culturales le permiten captar del pasado, militares, delincuentes comunes y sicarios muy pro- sus diferencias, el abismo que las separa y el juego lo que utiliza como dispositivo retórico para argu- clives a la violencia extrema. Otro efecto perverso de sus recíprocas determinaciones, han sido objeto mentar, atacar o defenderse, lo que conoce por expe- del proceso de Justicia y Paz ha sido el hecho de los de reflexión académica y de decisiones políticas. A riencia y lo que conoce por terceros, es indudable el 19.000 paramilitares desmovilizados que Justicia y pesar de que Nüremberg ha sido, y continúa siendo, aporte a la verdad que han hecho estas confesiones. 9 Paz dejó por fuera de su alcance y cuyos crímenes una referencia obligada para los experimentos de La segunda fuente de verdades públicas se ha han quedado en la impunidad. Estos fueron combat- justicia transicional que se preguntan por las rela- configurado a partir de las indagatorias hechas por la ientes rasos cuyos crímenes no han sido amnistiados ciones entre verdad judicial y verdad histórica, en Corte Suprema de Justicia a políticos vinculados con y permanecen en un limbo jurídico. Colombia optamos por un proceso que ha ido deve- el narcotráfico y el paramilitarismo, lo que ha dado Hoy en día y a pesar de los intentos que han hecho lando las verdades de la guerra a cuenta gotas, con lugar al fenómeno denominado en Colombia como las instituciones por reducir y acotar los límites y los imputaciones judiciales parciales que no logran de-"parapolítica". Según datos de ONG's de Derechos alcances de la delincuencia organizada, la sociedad linear los contornos reales de lo que fue el paramili-Humanos, hay más de 30 dirigentes políticos de- colombiana se debate entre el cansancio crónico, el tarismo, y van dejando de lado lo que podría ser un tenidos, entre ellos 9 congresistas, 2 gobernadores, escepticismo generalizado y la urgencia por poner verdadero juicio histórico con efectos pedagógicos y 5 alcaldes, el ex director de la Agencia gubernamen- fin a tantos años de guerra. La guerra entre el Estado terapéuticos para la sociedad. tal de Seguridad y varios de sus funcionarios y un colombiano y las FARC continúa mientras los para- En medio de la desolación que han dejado a su considerable número de ex parlamentarios, conce- militares y los carteles del narcotráfico se reciclan; paso la violencia y la guerra, algunos artistas colom- jales, diputados departamentales, ex mandatarios y por ello, es difícil ponderar el impacto y la impor- bianos se han preocupado por su representación. funcionarios investigados, con órdenes de captura tancia que ha tenido un proceso de justicia transi- Generalizando podemos decir que las representa- vigentes o condenados. cional que ha transcurrido en medio de la guerra y ciones artísticas sobre la violencia en Colombia se Sin embargo, el aspecto más preocupante del que por definición tendría que haber incidido en la han valido de dos estrategias contrarias: una liter- proceso de Justicia y Paz ha sido su incapacidad para ampliación de la democracia. En unos años, cuando al que reproduce la experiencia de la violencia tan incidir en la no repetición de los hechos atroces. A hayamos procesado el cúmulo de verdades atroces fielmente como sea posible y la otra, una estrategia pesar de las desmovilizaciones y de los hechos delic- confesadas por los paramilitares y sepamos a cien- metafórica que renuncia a la referencia directa, en tivos revelados y sancionados, el paramilitarismo no cia cierta de que manera el Congreso y la Cámara de favor de la sugestión y la evocación. En efecto, la ha desaparecido del escenario nacional y local pues Representantes entraron en el baile de sangre y cu- violencia ha sido un tema recurrente en la obra de se ha reciclado a través de las llamadas BACRIM o ales empresas financiaron la guerra sucia, podremos dos artistas colombianas: Doris Salcedo y Clemencia bandas criminales, un eufemismo en boga entre las conocer a cabalidad las dimensiones del universo de Echeverry. Ambas se han propuesto representar lo autoridades militares y de policía para referirse al la victimización, podremos afirmar que quizá todo el irrepresentable de la violencia, lo que no tiene ex- dolor y el sufrimiento valieron la pena porque con- presión, aquello que antropólogos e historiadores tribuyeron a convertirnos en un mejor país. no somos capaces de poner en palabras. Ante el 9 Véase Sarlo, 2005: 80.
Aunque el volumen y la atrocidad de los crímenes panorama desolador de una violencia crónica que The Salon: Volume Five


del río arrastra. No se trata de evitar tales represent- en los periódicos y revistas mexicanas que publican aciones sólo por pudor moral, sino de conseguir otra sin pudor fotografías de cuerpos cercenados, lo que cosa abandonando lo sensacional y el espectáculo no hace más que replicar el juego de terror y descon-de muerte: Treno es más el grito, el clamor, que el cierto impuesto por los señores de la guerra. Como horror.10 si las imágenes sangrientas pudieran convertirse en En la obra de la artista Doris Salcedo algunos ob- textos explicativos de la violencia y no en lo que real- jetos como asientos, camisas, camas y zapatos nos mente son, síntomas de lo innombrable remiten a la desaparición, a la destrucción sin signos que ha caracterizado la violencia colombiana. En su reciente obra Shibboleth la artista rompió el piso de la Tate Modern en Londres cavando una grieta de 167 metros de larga que recorre el espacio de la galería de un extremo hasta el otro, tal y como se aprecia en la fotografía que sigue a continuación.
no termina de pasar, la experiencia propiciatoria De esta manera Salcedo convirtió su obra en un del arte ha pretendido tender un puente entre la potente símbolo de "el racismo no como síntoma de representación del conflicto y el sufrimiento irrep- un malestar que sufre la sociedad del primer mun- resentable, entre el entendimiento y el sentimiento, do, sino como la enfermedad misma".
evitando la dramatización y la estetización de las En diferentes series sonoras, fotográficas y vi- víctimas y de los perpetradores.
suales, y a partir de unos pocos elementos que con- En una obra reciente de la artista Clemencia densan universos de significación complejos y con- Echeverry, la violencia aparece representada a tradictorios, las mencionadas artistas se refieren a través de sonidos que hacen alusión a los espacios la violencia abordando el tema de manera indirecta. del terror. Se trata de una obra sonora y visual y Para ello, se valen intuitivamente de procedimien-en ella se reproducen algunas voces femeninas que tos como la metonimia con el fin de establecer aso-buscan y no encuentran, voces que no es posible ubi- ciaciones y analogías entre la violencia, las flores, los car porque no forman parte de la realidad narrativa. animales, y ciertos objetos como asientos, camisas, En efecto, en su audio-video instalación denomina- zapatos y otros que consideran significativos. Sus da Treno, la artista sitúa al espectador en medio de obras controvierten la infiltración masiva de imá-dos grandes proyecciones enfrentadas del río Cauca genes sangrientas que durante años circularon por y, sin necesidad de recurrir a imágenes de horror y los medios masivos de comunicación en Colombia de extrema crueldad, logra, en la medida que crece hasta lograr una saturación, algo que podríamos de-el caudal de las aguas, la sensación de hundimiento nominar una saturación voyerista del horror. Esa de quien está en medio de la escena; tan sólo al final, saturación de imágenes sangrientas la vemos a diario y al modo de una alusión, nos encontramos con ras-tros –ropas- de una tanatopolítica que la corriente 10 Tomado de Chirolla, 2010.
REFLEXIONES SOBRE ESTÉTICA Y VIOLENCIA EN COLOMBIA
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Source: http://jwtc.org.za/resources/docs/salon-volume-5/Uribe_Spanish_3008.pdf

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